DESDE MI VENTANA - Exposición online

06 de Abril  - 
13 de Abril

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CARLOS MORAGO
CARLOS MORAGO
CARLOS MORAGO
CARLOS MARCOTE
CARLOS MARCOTE
CARLOS MARCOTE
CARLOS MARCOTE
JUAN LUQUE
JUAN LUQUE
JUAN LUQUE
JUAN LUQUE

DESDE MI VENTANA - Exposición online

La exposición

DESDE MI VENTANA

Con esta exposición on-line, vertebrada en tres secciones de mano de los artistas Carlos Morago, Carlos Marcote y Juan Luque, pretendemos, a través de la pintura, multiplicar las vistas de nuestras ventanas. Hoy, más que nunca, nuestras ventanas no sólo nos dan la pulsión de aquello que transcurre a nuestro alrededor, también son el vehículo para elevar nuestras emociones.
Tres pintores que nos muestran en su obra su visión a través de la ventana, enriqueciéndonos así la visión a través de la nuestra.
 

Desde mi ventana veo el silencio de las calles

Con estos cuadros Carlos Morago (Madrid, 1954) nos muestra un Madrid visto desde arriba y hacia el horizonte, es una instantánea del urbanismo cambiante de la ciudad. Un Madrid en silencio que transmite el mundo de su autor, pero donde a la vez el espectador se siente identificado. Son escenas delicadas, llenas de una serena belleza, acentuada por la matización del color y la riqueza de los empastes.
 

Desde mi ventana siento el sol sobre las colinas

Carlos Marcote (Salvatierra, Álava, 1950) ve el paisaje del norte del España desde su ventana, escenas casi oníricas donde la elegante pincelada y la incidencia de la luz se convierten en sí mismos en elementos principales del cuadro. Colinas verdes, sugerentes y ensoñadoras que se muestran como una representación de “la piel del mundo”.
 

Desde mi ventada escucho el murmullo del mar

Los horizontes con mar de Juan Luque (Montilla, Córdoba, 1964) son la excusa que utiliza el artista para plasmar sus inquietudes técnicas, pero también emocionales.  No busca el paisaje mirándolo directamente, sino a través de los ojos del otro, el cine o internet son sus fuentes, luego traslada esta mirada a la pintura. El faro, uno de sus protagonistas habituales, trasciende la recreación mimética y el alarde técnico, en favor de la pulsión emocional, se convierte en ese lugar seguro que es a la vez hogar y refugio.
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