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Celestino Ansorena

Taller de la C/ Espoz y Mina

Corona de la Virgen del Pilar

En la actualidad
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Historia
Fundada en 1845 por Celestino de Ansorena y Alejandre,
se situaba en la calle madrileña de Espoz y Mina, 1, conocida
en aquella época como "la Calle de los Joyeros". En aquella
época, recibió importantes encargos entre los que destacan el encargo
realizado por su majestad la Reina Isabel II del dibujo y
posterior realización de la Tiara Papal, que regalaría a
su Santidad Pío IX, en prueba de gratitud a sus piadosos
consejos. En 1860 es nombrado "Joyero y diamantista
de la Real Casa", y a partir de ese momento, su relación
con la Familia Real será constante, tanto es así que desde esta
fecha es raro el mes que S.M. la Reina no realice algún esncargo
o compra en dicho establecimiento. En 1896 muere, dejando seis hijos.
A partir de ese momento, la joyería pasó a llamarse C. Ansorena
e hijos.
Su sucesor en la dirección de la joyería sería
D. José María García Moris, casado con su hija
Consuelo, de cuyo matrimonio nacía Ramiro Garcia Ansorena,
quien más tarde trasladaría la joyería a su
actual emplazamiento, en la calle Alcala 52 de Madrid.
Todavía en la calle Espoz y Mina, Ramiro G. Ansorena y su
padre, recibieron el importante encargo de realizar la corona
de la Virgen del Pilar, ya que sólo en este establecimiento
se podía llevar a cabo la obra en el poco espacio de tiempo
que se disponía, antes de la coronación canónonica
de dicha imagen. El encargo constistía en la realización
de la corona de la Virgen, la del Niño, el halo y el resplandor.
Para lo cual contó con inmumerables joyas que la Junta de
Damas había ido recogiendo por toda la península.
En tan sólo 44 días, treinta y tres operarios
realizaron dicho encargo que fué bendecido por el Su Santidad
Pío X en Roma, y llegando a Zaragoza el día 20 de
mayo de 1905.
Como joyeros de la Real Casa, también recibieron importantísimos
encargos. Con motivo de la boda de su majestad el rey Alfonso
XIII con doña Victoria Eugenia, en la casa Ansorena
se vivieron momentos de ajetreo y nerviosismo, pues las joyas más
importantes que iba a lucir se realizaron en sus talleres, entre
ellas un mágnífico collar de gruesas perlas con un
broche, en el que se engastó un brillante de gran tamaño,
un colgante en forma de gran lazo del que colgaba una perla periforme
que se tenía como "La Peregrina", una diadema
con brillantes conocida como "la de Flores de Lys"
y el collar "de chatones", collar que se fue ampliando
año tras año, pues don Alfonso XIII regalaba a la
Reina dos brillante iguales el día de su cumpleaños,
y en algunas ocasiones también en Navidad. De esta manera,
paso de ser una gargantilla de brillantes a ser el collar más
valioso de todas las joyas de la Reina.
Tras la caída de la Monarquía se suceden años difíciles política
y comercialmente, que alcanzan su punto más crucial con la Guerra
Civil, y que significó, entre otros acontecimientos, la pérdida
de la memoria de la firma, pues en el transcurso de estos avatares
se tuvo la necesidad de eliminar la mayor parte de la documentación
existente, permitiendo así que sus dueños salvaran sus vidas.
Actualmente, los hermanos Jaime y Elena Mato G.Ansorena
continúan la tradición familiar, realizando los diseños
de las nuevas colecciones.
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