Barroco Barroco

Solís, Mar

Barroco Barroco

January 19th  - 
February 29th

  • Danza elíptica
    Madera de caoba teñida | 43 x 15 x 15 cm.
  • Barahúnda
    Madera de caoba teñida | Instalación de medidas variables
  • Puente
    Madera de caoba | 55 x 22 x 20 cm.
  • Columna fúrica I
    Madera de caoba teñida | 100 x 80 x 125 cm.
  • Los dibujos del agua
    Madera de caoba | 52 x 38 x 22 cm.
  • Columna fúrica II
    Madera de caoba teñida | 100 x 80 x 125 cm.
  • Silencio
    Cuaderno blanco recortado y plegado | 20 x 20 x 15 cm.
  • Ensayo de una columna
    Papel hecho a mano | 230 x 60 cm.
  • Fragmentos
    Cuaderno blanco recortado y plegado | 33 x 30 x 23 cm.
  • Balaustre I
    Madera de caoba teñida | 139 x 49 x 31 cm.
  • Efugio
    Cuaderno blanco recortado y plegado | 30 x 25 x 23 cm.
  • Balaustre II
    Madera de caoba teñida | 161 x 48 x 43 cm.
  • Observatorio
    Cuaderno blanco recortado y plegado | 33 x 23 x 23 cm.
  • Balaustre III
    Madera de caoba teñida | 140 x 35 x 48 cm.
  • El viaje
    Cuaderno negro recortado y plegado | 40 x 70 x 100 cm.
  • Estudio de Balaustre I
    Óleo sobre tela | 100 x 35 cm.
  • Leva
    Cuaderno blanco recortado y plegado | 33 x 23 x 23 cm.
  • Estudio de Balaustre II
    Óleo sobre tela | 100 x 35 cm.
  • Espacios Madrid - Damasco I
    Moleskine acordeón y foam negro | 120 x 32 x 25 cm.
  • Encrucijada
    Madera de caoba | 205 x 150 x 100 cm.
  • Ensayos sobre un ciclón
    Moleskine acordeón, tinta y foam negro | 120x32x25 cm.
  • Helicoidal
    Madera de danta | 69 x 33 x 25 cm.
  • El libro del Sol I
    Tinta y recorte | 15x30x30 cm.
  • Rincón
    Madera de danta | 60 x 22 x 22 cm.
  • El libro Árbol
    Libro recortado y tintado | 25x30x20 cm.
  • Catedral
    Madera de caoba teñida | 58 x 35 x 27 cm.
  • Alados
    Madera de caoba teñida | 79 x 16 x 23 cm. y 75 x 15 x 23 cm.
  • Cruce elíptico
    Madera de caoba teñida | 43 x 15 x 15 cm.

Solís, Mar

Barroco Barroco

The exhibition

Un lugar inmenso, un refugio evocador.

[Sobre la poética de la escultura de Mar Solís].

"Habitants délicats des foréts de nous-mêmes" (Jules Supervielle).

Mar Solís ha generado, sin ningún género de dudas, una obra escultórica de una potencia visual impresionante, produciendo un espacio vibrante y mutable, ya sea en sus piezas monumentales o otras de escala reducida que, no por ello, pierden intensidad poética. "Mis piezas -declara Mar Solís en una entrevista con Rafael Sierra publicada en el catálogo de su muestra en el IVAM (Valencia, 2012)- son lugares de reflexión, meditaciones abstractas sobre la fragilidad y el equilibrio". En sus esculturas de formas curvas se aprecia una inspiración gótica e incluso tienen analogías deliberadas con la arquitectura modernista; con una tendencia a desplegarse en desarrollos cupulares, nos regala, literalmente, espacios en los que nos instalamos en una dimensión de belleza contemplativa. La levedad y la transparencia se imponen en una estética altamente emocional que tiene tanto de sensualidad cuanto de repetición y diferencia musical. En unos fascinantes juegos barrocos de pliegues y repliegues, Mar Solís hace que el azar sea fecundo, pone en movimiento la imaginación y nos invita a gozar de formas que parecen dinamizadas por el viento que, en ocasiones, es una verdadera tempestad, algo que califica como Barahúnda. Sus obras son, valga la paradoja, de una simplicidad compleja y de una liviana rotundidad, como si pudieran fusionar lo antagónico, en una personal reconsideración del ying y el yang, aproximando la atmósfera de la caligrafía oriental a la espiritualidad en vertiginosa elevación de las catedrales. Con un conocimiento profesional de lo "escenográfico", esta creadora, empleando materiales como la madera, el aluminio o el acero, pero también el papel y los libros, evoca la combinación de caos y equilibrio que es propia de la Naturaleza.

Mar Solís ha conseguido penetran en lo que llamaré la sabiduría de la sombra, así al instalar las esculturas en el espacio despliega un sutil juego de presencias y ausencias, de luces y sombras. Puede que en el principio no fuera ni el verbo ni la luz, sino, como sugiere María Zambrano, la sombra: “Y, sin embargo, en el principio era la sombra, pues creemos, tal vez sin darnos cuenta que la sombra es la tierra y la tierra es lo permanente, lo que nunca puede faltarnos, salvo en el espanto. La luz es siempre intermitente; somos iluminados por ella, más nunca logramos vivir en ella sin extrañarnos. Hasta el sol, que siempre sabemos sobre nuestra cabeza, puede mostrarse o no. La sombra, la opaca y firme, resistente, tierra, no nunca”. Jung consideraba que los arquetipos que con mayor frecuencia e intensidad influyen sobre el yo son la sombra, el ánima y el ánimus: la figura más accesible a la experiencia es la sombra, cuya índole puede inferirse en gran medida de los contenidos del inconsciente personal. Si, por un lado, es expresión de lo negativo, también en esas obsesiones que recoge la sombra se encuentra una potencia, adquiere la forma de la emoción que no es una actividad sino un suceso que a uno le sobreviene. La sombra es, en esta clave, una proyección emocional que parece situada sin lugar a duda en el otro. El resultado de la proyección es un aislamiento del sujeto respecto del entorno, en cuanto se establece con este una relación no real sino ilusoria. Por medio de la sombra se encarna precisamente una realidad, un rostro desconocido, cuya esencial permanece inalcanzable.

La gran abstracción es el conatus de lo invisible en los límites de la representación: toda rigidez simétrica se disuelve en el abstracto equilibrio matemático. El sosiego, nos recuerda un viejo texto taoísta, en sosiego no es el verdadero sosiego: “Solamente cuando existe sosiego en movimiento, puede aparece el ritmo espiritual que invada cielo y tierra”. El ritmo, como se aprecia en la obra de Mar Solis, es la sucesión ordenada de elementos bien construidos. Mondrian pensaba que las disonancias, los claroscuros, las profundidades que la nostalgia, el deseo y la espera producen continuamente en el tiempo de la vida solamente discurrente, no serán nunca completamente eliminados, pero si dominados en la construcción plástica completamente equilibrado. No es el dominio sino la seducción lo que aparece en la concepción espacial de Mar Solís, una escultora que quiere que el cuerpo del espectador se involucre en su obra, pero que también desea, como indica, inspirar y agitar "el alma humana", impulsándonos a ocupar el vacío.

Malevitch profetizó que las cosas “han desaparecido como humo”. Y, sin embargo, tras esa disolución iconoclasta seguimos fascinados por las cosas o, mejor, por la capacidad que el ser humano tiene para dotarlas de sentido. La acción humana abre los lugares, la obra de arte (valga la tonalidad heideggeriana) es una puesta en obra de la verdad, un espaciamiento que nos lleva lejos de la idea roma del vacío. “El vacío -advierte Félix Duque- no existe [...]. Un vacío “vacío” es impensable: es pura nadería y ganas de hablar. El vacío es una plenitud que se otorga”. Parece como si no pudiéramos huir de la esencia del hombre como frontera en el que se mezclan el Uno y el Infinito como hendidura en la que brotan precaria y efímeramente las cosas. La belleza abstracta no existe fuera de nosotros, nos impulsa a una localización mundana, esto es a una radicalización de la pasión de la tierra. Mar Solís confiesa que su obra remite a la arquitectura de los árboles, "integrada con el orden y el caos de la Naturaleza". Rafael sierra ha señalado lúcidamente que esta escultora consigue imitar la arquitectura de los árboles a través de la abstracción, asumiendo "el lenguaje de naturaleza en su esquema de orden y caos", delineando preguntas esenciales y persiguiendo sueños.

El tiempo escultórico de Mar Solís es curvado y elíptico tal vez porque su deseo es, retóricamente, una elipsis que da cuenta de la libertad del lenguaje. Tal vez aquello a lo que está, en todo momento, aludiendo sea a lo que se conserva gracias a la sombra, a la tierra como reserva poética y vital, al vacío que permite la articulación del deseo. Existe una enigmática y hermosa canción de la tierra, el escultor con su vieja fidelidad a lo que pesa escucha y acoge, en el seno del silencio y de la serenidad, esa llamada, sigue el impulso más poético. Mar Solís trabaja la línea en el espacio y el vacío como volumen pero sobre todo, en cualquier de las escalas que desarrollas sus esculturas, evoca la idea del refugio. En La poética del espacio, Bachelard, el capítulo en el que escribe sobre "el bosque como un estado del alma" tiene el hermoso título de "La inmensidad intima": "La inmensidad está en nosotros. Está adherida a una especie de expansión de ser que la vida reprime, que la prudencia detiene, pero que continúa en la soledad. En cuanto estamos inmóviles, estamos en otra parte; soñamos en un mundo inmenso. La inmensidad es el movimiento del hombre inmóvil. La inmensidad es uno de los caracteres dinámicos del ensueño tranquilo". Las hermosas esculturas de Mar Solís evocan un claustro retorcido y vegetal, un mundo de curvas y pliegues, un lugar de ensueño en el que el vacío tiene el tono de la plenitud.

Fernando Castro Flórez.

Biography

Mar Solís
(Madrid, 1967) es licenciada en Bellas Artes con la especialidad de escultura por la Universidad Complutense de Madrid.

Desde 1997 hasta la actualidad, realiza diversas muestras individuales. Sus proyectos más destacados son “La Línea, la Curva, la Elipse”, Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM); “The Tale of unknowing Island”, Frost Art Museum, Miami; “Encuentros en el Espacio”, Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Sívori, Buenos Aires; “Cuadernos de Viaje Madrid - Damasco”, Instituto Cervantes de Damasco, Siria; “Los Vértices de la Vibración”, Feria de arte contemporáneo Arco’09, stand de El Mundo; “El Cielo Abierto”, Museo Barjola de Gijón, Asturias; “Rincones Escogidos”, Palacio de Pimentel, Valladolid, entre otras.

Presente en ferias como ARCO (Madrid), SUMMA (Madrid), CHACO (Chile) o Art Chengdu (China), también expone a nivel internacional en países como Marruecos, Senegal, Siria, China, Corea del Sur, Portugal, Italia, Finlandia, Suiza, México, Brasil, Guatemala, Panamá, Argentina y Estados Unidos.

Su obra se exhibe permanentemente en distintas colecciones entre las que destacan: Fundación Alberto Jiménez de Arellano Alonso, Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), Ayuntamiento de Madrid, Comunidad de Madrid, Ministerio de Medio Ambiente y Museo Tiflológico.

Ganadora de, entre otros premios, Primer Premio de Escultura de Arte Caja Madrid “Generación 2003”, Premio “Ojo crítico-Segundo Milenio” de Artes Plásticas Radio Nacional de España, Primer Premio del Concurso Internacional de Escultura Caja de Extremadura y Primer Premio de Escultura “Mariano Benlliure” Villa de Madrid.

También ha disfrutado de diversas becas entre las que cabe destacar: Beca de Artes Plásticas de la Casa de Velázquez (Madrid), Beca de Artes Plásticas de la Ville de Paris (París), Beca de Grabado del Festival de Assilah (Marruecos) y Beca de artista en residencia en Delfina Foundation (Londres).

Su obra pública puede encontrarse, entre otros espacios, en el Parque de los Charcones (Navalcarnero, Madrid), Casa de la Cultura de Navacerrada (Madrid), Ayuntamiento de Ceutí (Murcia), Parque de Escultura al Aire Libre Kasklauttanen (Laponia) y Parque de Escultura al Aire Libre Kyonggido (Corea del Sur).

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